Ubicado en una de las zonas más emblemáticas del centro de Barcelona, este extraordinario dúplex destaca por su amplitud, su carácter arquitectónico y su gran versatilidad, convirtiéndose en una propiedad única tanto como residencia familiar como inversión de alto valor patrimonial.
La vivienda dispone de 245 m² construidos (202 m² útiles), a los que se suman 63,45 m² de terrazas y balcones, y ocupa toda la planta Principal de una finca con encanto, donde se conservan elementos originales que conviven armoniosamente con espacios amplios, luminosos y bien proporcionados.
Desde el acceso principal, el piso sorprende con una elegante librería clásica, una pieza prácticamente irrepetible, que se organiza alrededor de un patio interior y actúa como eje vertebrador de la vivienda, aportando luz natural y una sensación de serenidad.
La propiedad cuenta con cinco dormitorios de generosas dimensiones, dos baños completos y un aseo de cortesía. El salón-comedor principal, amplio y acogedor, dispone de chimenea y salida directa a un gran balcón exterior, garantizando una excelente luminosidad durante todo el día. Tanto el salón como el dormitorio principal disfrutan de acceso directo a los balcones, reforzando la conexión con el exterior.
La cocina, de gran tamaño, se complementa con un lavadero independiente y un segundo comedor, desde el cual se accede directamente a una terraza-jardín privada y soleada, un espacio excepcional en pleno centro urbano, ideal para disfrutar del aire libre con total privacidad. La vivienda también dispone de salida a patio interior, lo que favorece la ventilación cruzada y la entrada de luz natural.
En la planta superior del dúplex se encuentran dos dormitorios adicionales, uno de ellos con balcón privado, ofreciendo múltiples posibilidades de uso como suite principal, despacho profesional o zona de invitados.
Como elemento diferencial, la propiedad incorpora un sótano-bodega con chimenea, un espacio singular y lleno de posibilidades: sala de ocio, bodega privada, estudio, despacho o zona de reuniones, además de su potencial como espacio de almacenaje gracias a su amplitud y longitud.
La vivienda conserva techos altos, suelos hidráulicos originales, vigas de madera vistas y detalles de época que aportan autenticidad, personalidad y un valor arquitectónico difícil de encontrar en el mercado actual. La finca cuenta con la fachada rehabilitada recientemente, así como la instalación de ascensor, sin derramas previstas.
A pesar de su privilegiada ubicación, a escasos metros de Plaça Catalunya, Portaferrissa y La Rambla, la propiedad ofrece un entorno sorprendentemente tranquilo. Situada en una calle secundaria con escaso tránsito peatonal, permite disfrutar de la calma y la privacidad sin renunciar a todas las ventajas del centro de Barcelona: excelente comunicación mediante transporte público y rodeada de comercios, restaurantes, teatros y todos los servicios necesarios para una vida urbana cómoda y exclusiva.